Aprende a preparar colada morada tradicional, una bebida ecuatoriana elaborada con harina morada, mortiño, mora, panela, frutas frescas, hierbas aromáticas y especias. Su textura espesa, su aroma intenso y su combinación de sabores dulces y ligeramente ácidos la convierten en una preparación especial para compartir en familia.
Esta colada morada tradicional se prepara con harina de maíz morado, mortiño, mora, piña, fresas, uvas, panela y una infusión de hierbas aromáticas con canela y clavo de olor. La cáscara de piña se deja reposar desde el día anterior para aportar un toque ligeramente ácido. Finalmente, se incorporan las frutas picadas y las pasas para conseguir una bebida espesa, aromática y llena de sabor.
Un día antes de elaborar la colada morada, lava muy bien las piñas. Pélalas y coloca las cáscaras en un recipiente limpio con suficiente agua para cubrirlas. Reserva la pulpa de la piña en refrigeración.
Deja reposar las cáscaras durante una noche, preferiblemente dentro del refrigerador. Este reposo aporta un sabor ligeramente ácido a la bebida.
Al día siguiente, coloca en una olla grande las cáscaras de piña junto con el agua del reposo. Añade el atado de hierbas aromáticas, las ramas de canela y los clavos de olor.
Agrega más agua si fuera necesario y cocina hasta que hierva bien y el líquido haya adquirido el aroma de las hierbas y las especias.
En otra olla, coloca las moras y los mortiños con una pequeña cantidad de agua. Cocínalos hasta que estén suaves y hayan soltado su color y su jugo.
Retira del fuego y deja enfriar antes de licuarlos.
Licúa la mora y el mortiño cocidos junto con parte de su líquido. Después, pasa la mezcla por un cernidor para retirar semillas, pieles y residuos sólidos.
Reserva el líquido cernido.
Coloca la harina morada en un recipiente y añade agua fría poco a poco. Mezcla hasta disolverla completamente y eliminar todos los grumos.
Es importante utilizar agua fría, porque el agua caliente puede hacer que la harina forme grumos difíciles de disolver.
Cuando la infusión de piña, hierbas y especias esté bien aromatizada, apaga el fuego y pásala por un colador.
Desecha las cáscaras, las hierbas, la canela y los clavos de olor. Vuelve a colocar el líquido colado en una olla grande y limpia.
Lleva nuevamente la infusión al fuego e incorpora la panela troceada. Remueve hasta que se disuelva completamente.
Prueba el líquido y recuerda que las frutas también aportarán dulzor y acidez, por lo que podrás rectificarlo al final.
Cuando el líquido comience a hervir, añade lentamente la harina morada disuelta, removiendo constantemente para evitar que se formen grumos o se pegue en el fondo de la olla.
Cocina a fuego medio mientras continúas mezclando.
Cuando la mezcla vuelva a hervir y comience a espesar, incorpora el jugo cernido de mora y mortiño.
Mezcla bien y continúa cocinando hasta que la colada recupere el hervor.
Corta la pulpa de las piñas en trozos pequeños y añádela a la olla. Cocina hasta que la piña comience a ablandarse y aporte su jugo a la preparación.
Incorpora los duraznos, las uvas verdes y las fresas, previamente lavados y cortados en trozos pequeños.
Añade primero las frutas más firmes y deja las fresas para los últimos minutos, ya que se ablandan con mayor rapidez.
Remueve la colada constantemente y revisa su textura. Debe quedar espesa, pero suficientemente líquida para servirse en un vaso o taza.
Si está demasiado espesa, añade agua caliente poco a poco. Ten en cuenta que las frutas también liberarán líquido durante la cocción.
Prueba la colada y añade más panela solamente si fuera necesario. Mezcla hasta que se disuelva por completo.
El resultado debe tener un equilibrio entre el dulzor de la panela y la acidez de la piña, la mora y el mortiño.
Cuando las frutas estén cocidas y la colada tenga la consistencia deseada, incorpora las pasas. Cocina durante unos minutos más y apaga el fuego.
Deja reposar la colada morada para que los sabores terminen de integrarse. Puedes servirla caliente, tibia o fría, según tu preferencia.
Tradicionalmente se acompaña con guaguas de pan.
El tiempo de cocción dependerá del tamaño de la olla, la cantidad preparada y la potencia de la cocina. En una cocina industrial será más rápido; en una cocina doméstica se debe cocinar con paciencia y remover frecuentemente para evitar que la harina se pegue.
La cáscara de piña puede dejarse en agua desde la noche anterior para aportar una ligera acidez, pero es más seguro mantenerla tapada y refrigerada. No recomiendo dejarla varios días a temperatura ambiente. Si presenta moho, espuma excesiva o un olor desagradable, debe desecharse.