
El ají casero tradicional ecuatoriano es uno de los acompañamientos más importantes de nuestra cocina. Esta versión combina el picante intenso del rocoto con tomate de árbol cocido, tomate riñón fresco, cebolla paiteña, cilantro, limón y un toque de aceite.
El resultado es un ají fresco, aromático y equilibrado, ideal para acompañar sopas, caldos, carnes, empanadas, llapingachos, hornado y muchos otros platos típicos ecuatorianos.
Este ají se prepara cocinando primero el tomate de árbol junto con el rocoto. Después se pelan, se licúan y se ciernen para obtener una base suave. Finalmente, se mezcla poco a poco con cebolla paiteña, tomate riñón y cilantro picados, ajustando el nivel de picante, sal y limón al gusto.
Lavar los tomates de árbol y el rocoto. Colocarlos en una olla, cubrirlos con agua y cocinar durante 8 a 10 minutos, hasta que los tomates estén suaves y la cáscara se desprenda con facilidad.
Retirar del agua y dejar enfriar ligeramente. Pelar los tomates de árbol, quitar el tallo del rocoto y, para reducir el picante, retirar sus semillas y membranas.
Licuar los tomates de árbol con el rocoto y una pequeña cantidad del agua de cocción. Pasar la mezcla por un colador fino para obtener una base suave.
Picar finamente la cebolla paiteña, el tomate riñón y el cilantro. Si se desea suavizar la cebolla, enjuagarla rápidamente con agua fría y escurrirla bien.
Colocar los vegetales picados en un recipiente y mezclar con sal, jugo de limón y aceite.
Agregar poco a poco la mezcla de tomate de árbol y rocoto, removiendo constantemente, hasta alcanzar el nivel de picante y la consistencia deseados.
Probar y ajustar la sal y el limón. Dejar reposar durante 10 minutos antes de servir para que los sabores se integren.
El rocoto es bastante picante. Conviene comenzar agregando poca cantidad de la base licuada y aumentar gradualmente.
Usar guantes al manipular el rocoto y evitar tocarse los ojos o el rostro.
Retirar las semillas y las membranas interiores ayuda a disminuir el picante.
El tomate riñón debe incorporarse fresco y picado, no licuado.
El limón debe ajustarse al final, porque su acidez puede variar.
Si el ají queda muy espeso, se puede añadir una pequeña cantidad de agua hervida y fría.
Guardar en un recipiente limpio y cerrado dentro del refrigerador.
Por contener tomate, cebolla y cilantro frescos, se recomienda consumirlo en un periodo de 2 a 3 días.