
La mayonesa de huevo duro casera es una alternativa sencilla para quienes prefieren evitar el sabor del huevo crudo. Se prepara licuando un huevo completamente cocido con limón recién exprimido, mostaza, sal y aceite hasta obtener una salsa suave y cremosa.
Es ideal para acompañar pan tostado, sándwiches, papas, empanadas, corviches, pollo, pescado y verduras.
Esta mayonesa utiliza un huevo duro pelado como base. Todos los ingredientes se colocan directamente en la licuadora y se procesan con aceite hasta conseguir una textura homogénea.
La cantidad de aceite puede ajustarse según se prefiera una salsa más ligera o más espesa.
Cocinar el huevo en agua hirviendo durante aproximadamente 10 minutos, hasta que la yema esté completamente firme. Enfriarlo en agua, retirar la cáscara y cortarlo en varios trozos.
Colocar en la licuadora el huevo duro, el jugo de limón recién exprimido, la mostaza, la sal y una pequeña cantidad de aceite. Licuar hasta que el huevo quede completamente triturado y se forme una mezcla uniforme.
Agregar más aceite poco a poco y continuar licuando hasta obtener una mayonesa suave y cremosa. Probar, rectificar la sal, el limón o la mostaza y pasar a un recipiente limpio con tapa. Refrigerar inmediatamente.
El huevo debe quedar completamente cocido, con la yema firme.
Conviene enfriar el huevo antes de licuarlo.
Utiliza aceite neutro, como girasol, maíz o canola.
Comienza con poco aceite y agrega más gradualmente.
Para una mayonesa más ligera, puede añadirse una pequeña cantidad adicional de limón.
Si queda demasiado espesa, agrega unas gotas de agua fría o jugo de limón.
El sabor será diferente al de una mayonesa preparada con huevo crudo.
Mantener siempre refrigerada y utilizar utensilios limpios para servirla.
Consumir preferiblemente dentro de dos días.
No dejarla a temperatura ambiente durante periodos prolongados.