Los chifles de plátano verde son uno de los acompañamientos más populares de la cocina ecuatoriana. Se preparan cortando el verde en rodajas muy finas y friéndolas en aceite caliente hasta obtener una textura ligera y crujiente.
Son especialmente tradicionales para acompañar un buen encebollado ecuatoriano, aunque también pueden servirse con ceviches, sopas, pescados o simplemente como aperitivo.
Esta receta utiliza únicamente plátano verde, sal y aceite. El secreto para conseguir unos chifles bien crocantes está en cortar el verde lo más fino posible y freírlo por tandas para mantener estable la temperatura del aceite.
Pelar completamente los plátanos verdes, retirando toda la cáscara y dejándolos enteros para rebanarlos directamente sobre el aceite.
Calentar abundante aceite hasta que esté bien caliente. Con una mandolina, rebanador o cuchillo, cortar el plátano verde directamente sobre el aceite, formando rodajas muy finas. Mientras más finas sean las rebanadas, más crujientes quedarán los chifles. Freír hasta que estén dorados y crujientes.
Retirar los chifles del aceite y añadir sal al gusto mientras todavía están calientes, para que se adhiera mejor.
Colocar los chifles sobre papel absorbente o una rejilla para eliminar el exceso de aceite. Servir inmediatamente para disfrutarlos bien crujientes.
El plátano debe estar completamente verde y firme.
Cortar las rodajas muy delgadas ayuda a obtener chifles más crocantes.
Una mandolina facilita conseguir un grosor uniforme.
La sal puede añadirse antes de freír, como en esta preparación, o inmediatamente después.
Freír por tandas evita que la temperatura del aceite baje demasiado.
Retirar los chifles cuando estén dorados; continuarán endureciéndose ligeramente mientras se enfrían.
Una vez fríos, pueden conservarse en un recipiente hermético para mantener su textura crujiente.
Son un acompañamiento clásico para el encebollado ecuatoriano.